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LA PREPARACIÓN FÍSICA EN ORIENTACIÓN ¿LA GRAN OLVIDADA?

 

La orientación como deporte tiene un importantísimo factor de rendimiento como es la técnica y táctica de la orientación en si (lectura de mapa, brújula, elección de ruta, pasillos, límites, puntos de ataque...) pero no debemos de olvidar que estamos tratando con una actividad física, y si nuestras fuerzas nos abandonan, ni el orientador más técnico podrá ganar una carrera...

 

En los reglamentos FEDO sobre orientación a pie, se manejan parámetros que dirigen nuestro entrenamiento:

 

Larga distancia: 75-90' de tiempo ideal para el vencedor. Típico esfuerzo entre umbrales (VT1-VT2 con una sensación de 5-6 sobre 10), combinando tramos más duros a VT2 (7 de 10) en zonas con cuestas hacia arriba, o tramos de orientación somera; con tramos más suaves a VT1 (3-4 sobre 10) en zonas con cuestas hacia abajo, de difícil progresión o tramos de orientación precisa.

 

Media Distancia: 30 – 35' de tiempo ideal para el vencedor. Carrera más corta a intensidades entre VT2 (7 de 10) y VAM (10 de 10), al igual que en la larga distancia, las intensidades máximas ocurrirán cuesta arriba y en tramos de orientación somera donde la orientación es fácil y miramos poco el mapa.

 

Sprint: 12 – 15' para el vencedor. Carreras a intensidad VAM casi durante todo el recorrido, al ser carreras cortas en entornos urbanos que nos dejan correr con facilidad y con recorridos sencillos donde la elección de ruta, la memorización y la lectura de mapa a gran velocidad son la clave del éxito.

 

Pensar y correr

 

El lema del deporte de la orientación nos da para reflexionar en dos tipologías de orientador con limitaciones en su rendimiento:

 

Corredor técnico sin físico: orienta bien a ritmos bajos, pero en el momento que intenta ir más rápido o la carrera se alarga, comienza a tener errores básicos. Su capacidad física se convierte en un factor limitante de su rendimiento.

 

Corredor físico sin técnica: corre muy rápido, se equivoca en las elecciones de ruta, no lee bien el mapa y acaba haciendo metros de más, incluso teniéndose que reorientar desde muy lejos de la baliza. La falta de técnica de orientación se convierte en el factor limitante de su rendimiento.

 

Por ello, el buen orientador es aquél que lleva una preparación física correcta adecuada a las carreras que tiene como objetivo principal, pero a la vez se preocupa en formarse en las técnicas de la orientación y dedica tiempo a practicar dichas técnicas.

 

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